Archivo del 4 Febrero 2014

Aula de Cine.Ciclo de guionistas: Cesare Zavattini .2ª proyección. Il testimone (6 de febrero)

Il testimone” de Pietro Germi, 1946
Ciclo de Cine “Guionistas: Cesare Zavattini” (Zaragoza, Huesca y Teruel)
Fecha 6 de febrero, jueves.
Lugar
Teruel: CMU Pablo Serrano (Ciudad Escolar s/n

Hora 19:00 horas
Entrada Libre
Organiza Vicerrectorado de Cultura y Política Social de la Universidad de Zaragoza – Área de Cultura
Colabora Vicerrectorados de los campus de Huesca y de Teruel
Ciclo de cine “Guionistas: Cesare Zavattini”

IL TESTIMONE
País: Italia Año: 1946 Duración: 86 min. B/N

Dirección: Pietro Germi.
Guión: Diego Fabbri, Pietro Germi, Cesare Zavattini y Enrico Ribulsi.
Fotografía: Aldo Tonti.
Música: Enzo Masetti.
Diseño de producción: Salvo D’Angelo y Aldo Tommasini.
Montaje: Gisa Radicchi Levi.
Intérpretes: Roldano Lupi, Maurin Melrose (Marina Berti), Ernesto Almirante, Sandro Ruffini, Cesare Fantoni, Arnoldo Foa, Maronetto, Marcella Melnati, Alfredo Salvatori, Pietro Sharoff, Carlo Fumelli.

Sinopsis: Un presunto asesino está a punto de ser condenado a muerte como consecuencia de la declaración de un testigo que lo acusa convencido de la infalibilidad de su reloj. No obstante, cuando el testigo reconoce que el reloj, como todas las cosas producto del hombre, está sujeto a errores y defectos, éste rectifica su declaración y lucha por que el imputado sea absuelto. Finalmente el incriminado es absuelto de la acusación y puesto en libertad, y aunque su vida es sencilla y agradable gracias al amor de una joven, el hombre no es feliz; le remuerde la conciencia y le obsesiona la figura del testigo como árbitro de su vida, hasta tal punto que decide acabar con él. Sin embargo, se ve incapaz de llevar a cabo su plan, y después de una crisis interior, decide voluntariamente volver a prisión para espiar su culpa.

Comentario del film:

Otro de nuestros mejores largometrajes, una buena primera película sólida, compacta, y ambiciosa. Il testimone representa la más profunda voz de la conciencia que acaba por manifestarse en la mente de un asesino. Este despertar viene narrado utilizando un lenguaje lento, coherente; si bien a veces, no privado de una constante lentitud, cuenta con importantes escenas mucho más concretas y obvias. El nombre de este director novel debe ser colocado junto al de Blasetti (…). De su colaboración ha surgido esta equilibrada evidencia, esta humana tristeza, esta tonalidad popular (…).

M. Gromo, ‘La Stampa’, 1946