Archivo del 17 Febrero 2014

Ciclo de Cine. Guionistas: Cesare Zavattini (20 de febrero)

“El alcalde, el escribano y su abrigo” (”Il cappotto”) de Alberto Lattuada, 1952
Ciclo de Cine “Guionistas: Cesare Zavattini” (Zaragoza, Huesca y Teruel)
Fecha 20/02/2014
Lugar
Teruel: CMU Pablo Serrano (Ciudad Escolar s/n)

Zaragoza, Huesca, Teruel
Hora 19:00
Entrada Libre
Organiza Vicerrectorado de Cultura y Política Social de la Universidad de Zaragoza – Área de Cultura
Colabora Vicerrectorados de los campus de Huesca y de Teruel
Ciclo de cine “Guionistas: Cesare Zavattini”

EL ALCALDE, EL ESCRIBANO Y SU ABRIGO (Il cappotto)
País: Italia Año: 1952 Duración: 102 min. B/N

Dirección: Alberto Lattuada.
Guión: Alberto Lattuada, Giorgio Prosperi, Giordano Corsi, Enzo Curreli, Luigi Malerba, Leonardo Sinisgalli y Cesare Zavattini, basado en el cuento “El capote” de Nikolái Gógol.
Fotografía: Mario Montuori.
Música: Felice Lattuada.
Diseño de producción: Gianni Polidori.
Montaje: Eraldo Da Roma.
Intérpretes: Renato Rascel, Yvonne Sanson, Giulio Stival, Ettore Mattia, Giulio Cali, Olinto Cristina, Anna Maria Carena, Sandro Somarè, Luigi Moneta, Sailvio Bagolini, Dina Perbellini, Loris Gizzi, Mario Crippa, Alfredo Ragusa, Nino Marchetti.

Sinopsis: Carmine De Carmine es un gris escribano que trabaja en el ayuntamiento. Sus compañeros se ríen de él, es torpe, el alcalde le trata a la baqueta y además su abrigo es un harapo con un agujero enorme. Con sus ahorros de años decide hacerse un abrigo nuevo que le transforma el carácter, gana popularidad y se atreve a ir a la fiesta de Nochevieja a casa del secretario general y bailar en ella con Caterina, la amante del alcalde. Pero al salir, se lo roban…

PROYECCIONES

TERUEL: Jueves 20 de febrero, a las 19.00 h

Siempre que sea posible las películas se visionarán en V.O.S.E.
ENTRADA LIBRE

Comentario del film:

Basada en un relato de Gógol, la historia del capote ha tenido varias adaptaciones cinematográficas previas –más o menos libres respecto al texto original– además de la realizada por Lattuada: la producción soviética Shinel (1959), dirigida por Alexei Batalov, que no tengo el gusto de conocer, y la obra maestra El último (Der Letzte Mann, 1924), realizada por F.W. Murnau, en donde la zamarra de turno adopta la función de un uniforme de portero de hotel.

El protagonista de Il cappotto, es Carmine De Carmine (Renato Rascel) un pobre funcionario de ayuntamiento de la ciudad de Pavía, al norte de Italia, donde los inviernos son muy crudos. La acción está situada en los años 30, lo que hace la cosa todavía más cruda para sus habitantes. El nombre del personaje, una aliteración revestida de predestinación, ya nos pone sobre la pista de dos rasgos principales que definen su ser y condición, claves en la trama. Por un lado, Carmine trabaja como copista, es decir, ocupado en repetir, en volver a escribir, lo que otros ya han escrito o dicho. Una labor rutinaria, aunque no carente de gracia y buen hacer: el alcalde en persona alaba la letra gótica, el delicado trazo de la escritura salida de la mano del escribano. Por otro lado, De Carmine tiene una idea recurrente, reiterativa, obsesiva: anhela desesperadamente tener un abrigo nuevo, elegante y de buen paño. Como el que lleva su Excelencia, con la solapa bien vistosa y forrada.

El capote significa en este sentido, literalmente hablando, un sobretodo, esto es, el leit motiv que envuelve la narración de principio a fin. La prenda es el resguardo contra el frío, para que el buen hombre no tenga que calentarse, sin ir más lejos, por el efecto del hálito animal emanado del hocico de un caballo (extraordinaria escena en la presentación de nuestro héroe).

El tabardo nuevo y de buen paño es, asimismo, la garantía de reconocimiento social, sea entre los compañeros de trabajo, que se burlan de él, sea entre los otros huéspedes de la pensión donde habita, quienes más bien lo ningunean. El gabán adquiere el poder de aval del galán, la armadura con la que aproximarse decididamente a la mujer que ama de modo inconfesado; precisamente, porca miseria, la amante del Sindaco (Giulio Stival).

Pero, ay, ocurre que, tras un breve periodo de posesión y exposición de la pieza mágica, de hacerse fotos en estudio y de presumir, un desalmado le roba el capote en plena calle. Al ladro, al ladro! Il mio cappotto! Il mio cappotto…! Ruega ayuda y pide socorro, necesita recuperar el abrigo, sin il cappotto no es nada; es un don nadie, un fantasma, que se pierde en la niebla, un alma desnuda que emprende el largo viaje al final de la noche.

Película entrañable y conmovedora, divertida y hasta hilarante en determinadas secuencias, tierna e inconsolable, trágica y cruda. Como la vida misma. Con Il cappotto, Alberto Lattuada, director a tener en cuenta, logra uno de sus mejores trabajos en la gran pantalla. Y el cine italiano, atesora una de sus piezas maestras.

http://cinemagenoves.blogspot.com.es/2012/01/il-cappotto-1952.html

Ciclo de cine. Guionistas: Cesare Zavattini (18 de febrero)

“Milagro en Milán” (”Miracolo a Milano”) de Vittorio De Sica, 1951
Ciclo de Cine “Guionistas: Cesare Zavattini” (Zaragoza, Huesca y Teruel)
Fecha 18/02/2014
Lugar
Teruel: CMU Pablo Serrano (Ciudad Escolar s/n)


Hora 19:00
Entrada Libre
Organiza Vicerrectorado de Cultura y Política Social de la Universidad de Zaragoza – Área de Cultura
Colabora Vicerrectorados de los campus de Huesca y de Teruel
Ciclo de cine “Guionistas: Cesare Zavattini”

MILAGRO EN MILÁN (Miracolo à Milano)
País: Italia Año: 1951 Duración: 94 min. B/N

Dirección: Vittorio De Sica.
Guión: Cesare Zavattini y Vittorio De Sica, con la colaboración de Suso Cecchi d’Amico, Mario Chiari y Adolfo Franci, basado en la novela “Totò il buono” de Zavattini.
Fotografía: G.R. Aldo.
Música: Alessandro Cicognini.
Diseño de producción: Guido Fiorini.
Montaje: Eraldo Da Roma.
Intérpretes: Emma Gramatica, Francesco Golisano, Paolo Stoppa, Guglielmo Barnabò, Brunella Bovo, Anna Carena, Alba Arnova, Flora Cambi, Virgilio Riento, Arturo Bragaglia, Erminio Spalla, Riccardo Bertazzolo, Francesco Rissone, Angelo Prioli.

Sinopsis: En un barrio de chabolas de las afueras de Milán, una anciana descubre una cesta con un bebé en su interior. Lo cuida a su lado hasta que muere y entonces Totó va a parar a un orfanato. Cuando alcanza la mayoría de edad, Totó abandona el orfanato dispuesto a conseguir un trabajo en una ciudad de Milán asolada por los estragos de la guerra. La situación es difícil por lo que acaba en los suburbios rodeado de indigentes, pero su optimismo le lleva a guiarlos para construir un lugar más habitable. En las obras se descubre petróleo y Totó, tan ingenuo como bienintencionado, decide enfrentarse al dueño del suelo.

PROYECCIONES

TERUEL: Martes 18 de febrero, a las 19.00 h

Siempre que sea posible las películas se visionarán en V.O.S.E.
ENTRADA LIBRE

Comentario del film:

Érase una vez un reino, un mundo, en el que decir buenos días podía significar muchas más cosas (y mucho más retorcidas) que simplemente buenos días. A ese mundo, en concreto en Milán, sale Totó (Francesco Golisano), un chico de dieciocho años que abandona el orfanato para enfrentarse a la hostil realidad, esa que responde con el gesto ceñudo y la pregunta recelosa a su sonriente ‘buenos días’. Pero Totó porta su sonrisa como si fuera la espada de un caballero, o como el bastón de Charlot, por lo que no logran que la envaine y la oculte en el granito de la expresión hosca y susceptible. Era manifiesta la afinidad de Vittorio De Sica con el cine de Charles Chaplin. Golisano podría verse como una réplica de Charles Chaplin, sin los rasgos caracterizadores de Charlot, la peluca negra, el bigote o el bombín. De Sica y Chaplin exploraron, reflejaron, las precarias corrientes de la vida, en las oscuridades de la indigencia, con el exuberante trampolín del humor y la delicadeza de la cálida ternura.

Totó se asienta en un arrabal de chabolas en las afueras de Milán, en donde sus habitantes corren de rayo de sol a rayo de sol para poder recibir un poco de calor. Totó se convertirá en su rayo de luz, aquel que sabe encontrar una puerta en la intemperie, aquel que disfruta con la visión de la luna en el firmamento porque no es alguien que se encoge en sus carencias. Es su resistencia combativa, la que se enfrenta al desánimo, como hace con aquel que, ya desesperado, intenta colocarse delante de un tren (desde donde, unas secuencias antes, les miran como criaturas de otro universo, y de bajo rango, en las que no vale la pena ni desperdiciar su mirada).

Totó es aquel que usa su sonrisa como paraguas cuando llueve, antes de lo que dijera David Lynch en Twin Peaks. Totó será la inspiración fundamental para establecer una convivencia armónica, y, en especial, cuando les instan a que abandonen el terreno tras que se descubra que se puede extraer petróleo, para resistir el asedio de la policía (guiados por el capitoste dueño del suelo, que puede hermanarse, en estirpe dickensiana, con alguno de los de Frank Capra, cine con el que también se pueden establecer vínculos: incluida, esa vena sentimental que hay quienes desprecian añadiendo el ‘ismo’, como si cortocircuitara la lúcida aspereza crítica).

Pero la solidaridad no será suficiente, por lo menos en el reino de esta realidad, insensible a la suerte de los más desfavorecidos, y sí al ‘cultivo’ de la depredación en mor del enriquecimiento. Es necesario un toque mágico, una paloma que el fantasma angélico de Lolotta le da a Totó para que haga cumplir todos los deseos de los que habitan esos arrabales. O para lograr que la cortina de humo que ha creado los gases que han lanzado la policía se disipe. Pero lo mágico no es de este mundo. No es en este reino, en esta realidad, donde podría concluir con éxito su resistencia.

En Milagro en Milan estamos en el territorio del ‘Colorín colorado’, en donde los milagros sí son posibles, en donde las estatuas reviven y los fantasmas angélicos no respetan el tráfico de la realidad (y de lo verosímil). Milagro en Milan es una puerta abierta a lo posible en una intemperie que hiela el aliento. Por eso, los indigentes, los pobres, como los brujos o las brujas, también saben usar escobas voladoras que les lleve a una realidad, a un reino, donde decir buenos días signifique eso, ‘buenos días’.

http://elcinedesolaris.blogspot.com.es/2013/04/milagro-en-milan.html