Aula de cine. Un paseo por el cine cubano (22 de octubre)

Vampiros en la Habana! (Ciclo ‘Un paseo por el cine cubano’)

País: Cuba-España-República Federal de Alemania Año: 1985 Duración: 72 min. Color

Fecha:

De 22/10/2014 hasta 27/10/2014

Lugar:

Lugar de celebración en Zaragoza: Salón de Actos de la Biblioteca María Moliner de la Facultad de Filosofía y Letras (Campus Plaza San Francisco)

Lugar de celebración en Huesca: Facultad de Empresa y Gestión Pública (Plaza de la Constitución, 1

Lugar de celebración en Teruel: Colegio Mayor Pablo Serrano (Ciudad Escolar, s/n)

Horario:

Huesca: 27 de octubre. 19 horas;
Zaragoza: 22 de octubre. 19 horas;
Teruel: 22 de octubre.19 horas;

Organizadores:

Área de Cultura. Vicerrectorado de Cultura y Política Social

Colaboradores:

Vicerrectorados de los campus de Huesca y Teruel, Facultad de Filosofía y Letras, Facultad de Empresa y Gestión Pública de Huesca, Colegio Mayor Pablo Serrano de Teruel

Entrada:

Libre hasta completar aforo

Dirección: Juan Padrón.

Guión: Juan y Ernesto Padrón.

Fotografía: Julio Simoneau.

Música: Rembert Egües.

Montaje: Rosa María Carreras.

Intérpretes: Manuel Marín, Margarita Agüero, Frank González, Irela Bravo, Carlos González, Mirella Guillot, Carmen Solar, Juan Padrón.

Sinopsis: Un científico vampiro ha creado el Vampisol, una pócima revolucionaria, que permite a los vampiros pasear bajo la luz del Sol. En cuanto la noticia llega a oídos de los grandes clanes de vampiros, todos viajan a La Habana para hacerse con el control de la fórmula: los estirados y siniestros vampiros europeos, y los mafiosos vampiros norteamericanos. Pepito, un trompetista, sobrino del creador de Vampisol, será perseguido por ambos grupos desde que se le encarga la custodia de la fórmula.

Aparentemente ¡Vampiros en La Habana! es una película animada sobre dos clanes de vampiros (norteamericanos y europeos) que luchan por obtener una fórmula secreta que les permite exponerse al sol y que se encuentra en manos de Von Drácula, un científico que vive en Cuba con su sobrino Pepito, con el que experimenta la pócima. Presenta dos historias paralelas, una la de vampiros y otra la de la lucha revolucionaria de los años 30, con toques de comedia negra.

No obstante, la cinta es mucho más que eso, ya que en el fondo, se trata de un alegato satírico contra el imperialismo y a favor de la liberación de los pueblos. En primer lugar, cabe atender a los dos clanes de vampiros enfrentados, que luchan por obtener la fórmula de la poción, la Capa Nostra y el Grupo Vampiro. Ambos clanes representan los dos poderes imperialistas defensores del capitalismo durante la Guerra Fría: los EE.UU. y Europa. En la película, los EE.UU. buscan mantener su predominio comercial, eliminando cualquier amenaza al mismo; Europa, por su parte, busca recuperar su influencia colonial, intentando apoderarse de las materias primas de los países en desarrollo (la poción “Vampisol”) para lucrarse y hacer negocios. Ambas potencias imperialistas no dudan en llegar a acuerdos con el crimen organizado y la mafia, representados por Al Tapone. Frente a estos están Von Drácula y su sobrino Pepito, el primero científico (médico) y el segundo revolucionario y artista, que se resisten a claudicar, como Cuba, frente a las potencias imperialistas, y quieren ofrecer gratuitamente la fórmula a todos los vampiros del mundo, del mismo modo que la Revolución Cubana, de acuerdo con su ideología socialista, solidaria e internacionalista, busca exportar al mundo su modelo apoyando a las guerrillas revolucionarias (Congo, Bolivia, Angola, Vietnam, Nicaragua, etc.) y enviando médicos y profesores a las regiones y los países más necesitados (África, Haití, Sevilla, etc.).

En segundo lugar, la trama se desarrolla durante el gobierno de Gerardo Machado (1925-1933) y Pepito, Lola y sus amigos son opositores que luchan contra su tiranía. Cabe recordar que la insurrección popular contra este gobierno dio lugar en Cuba a la primera experiencia revolucionaria contra el dominio del imperio norteamericano. Al igual que en otras obras de Juan Padrón, el protagonista de ¡Vampiros en La Habana! es un revolucionario que lucha por la liberación de su patria. Pero además, Pepito es un músico, un artista comprometido, y una persona con sentido de la justicia y representa el ideal del revolucionario cubano, los valores de compromiso, solidaridad y rebeldía; también del cubano como tal ya que es mulato, artista, mujeriego, gracioso, impetuoso y atrevido.

Uno de sus mayores atributos, que la han convertido en película de culto, es su combinación de cine social y político con cine de ficción y ahí radica su originalidad. Supone una gran innovación en el cine de vampiros, no sólo por su formato animado, sino por situar la acción en un lugar tan poco apropiado para ello como es el Caribe. La calidad de la animación es aceptable para la época, destacando el diseño y la expresividad de los personajes. El guión es original, el ritmo es bueno y a ello ayuda su corta duración (69 min.); los diálogos son acertados, se utiliza el humor absurdo y el humor negro, aunque algunos gags son más propiamente cubanos. Aunque el ritmo es bueno, flaquea un poco la estructura narrativa y, a veces, la historia se desarrolla con saltos bruscos de guión, sobre todo a partir de la mitad del film, con la llegada de los clanes de vampiros a La Habana en busca de la fórmula.

En definitiva, se trata de una película original, clave en la animación latinoamericana, bien hecha, cargada de simbolismo y con una segunda lectura de compromiso con la Revolución Cubana, que combina de manera acertada realidad histórica y ficción de vampiros, ofreciendo un cóctel de ilustración histórica, adiestramiento político, intriga, humor negro y diversión.

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